Monday, October 30, 2006

Elemento

El 27 de octubre se presentó Babasonicos en Downtown 7-27, pero aunque me encanta el grupo, decidí no asistir a este concierto y me fui a un toque de Jerarquia. Como verán, ya los agregué a mis links. Son una banda increíble, con mucha proyección y seguramente tendrán bastante éxito en su historia. De por sí, ya tienen bastantes acompañantes y yo me apunto a la creciente lista. Son realmente muy buenos.

Aunque no suelo hacer posts acerca de mi música favorita porque en eso se me puede ir la vida, esta vez quiero hacer una excepción y hablarles un poco de este grupo argentino que me gusta tanto. Los conocí con su álbum Infame, su séptimo álbum oficial lanzado en el 2003, con la canción Putita, aunque es una banda que nació a finales de los 80's. Es un grupo que me hace sentir melancólica. Como si me transportara a momentos de mi vida que no quiero recordar porque siento que no se vivieron sino en sueños o tal vez en contados instantes. Se vuelven entonces una terapia para mis sentidos. Un juego de dualidades que quieren y no quieren al mismo tiempo. Quizá sea esa la mejor descripción. Quizá no pueda describirlo. Registro instantes de experiencias asombrosas a cuentagotas cuando me acompañan sus canciones.

Estoy en una época de cambios grandes en mi vida y me encuentro un poco agotada. He querido ayudar a alguien y no he podido. No siempre se puede, a pesar de que intentemos con creciente ansia, con insistente furor. ¿Qué se hace al respecto? Nada. Sólo esperar. A que suene el tiempo y el teléfono sea breve. Esperar a que el sol brille para que la noche deje de llorar. Esperar que todo empiece cuando el final no existe. Esperar que el fuego del agua hiele mis ojos. Esperar que los gestos no dejen el vestigio de una soledad innoble. Esperar que no deje de respirar aunque desee hacerlo. Esperar que antes de despedirse pueda saber que le acompaño. Sólo eso, esperar.

A fin de cuentas, he ido al toque de Jerarquía buscando sentirme mejor. Lograron hacerme sentir mejor conmigo misma. Eso les agradezco. Me animé en los ratos que estuvieron tocando esa buena música que es vida para mis venas y aunque puse todas las ganas para dejar totalmente en el café esta tristeza que me está invadiendo ante mis atónitos ojos, no pude hacer nada para alejarla. Aún siento que no he encontrado el lugar y me estoy quedando sin aire y tal vez no quiero ayuda porque temo que arrastre conmigo las buenas intenciones de algunas almas generosas. Tal vez sólo quiera hablar.

Pasaron varias cosas ese día, así que este post va dirigido a todos aquellos que tienen la impresión de que buscas algo más cuando les miras y no saben interpretar tus acciones. Aquellos que cuando te acercas a hablar, tienen la manifestación de un miedo nuevo. Es que definitivamente, me encanta desconcertar a las personas en las cuales veo una posible nueva amistad. Si ellos pasan la prueba, perfecto. Espero no se confundan. Por eso les regalo el retrato de una mujer y las letras de una bruja.


El rímel de mis pestañas ha marcado el camino que debemos seguir los dos. Tuviste la oportunidad de escogerlo y lo hiciste. Espero ahora que no te arrepientas. No te digo esto porque sienta que las cosas se agotan entre tu tiempo y el siguiente. No eres el único que gusta de mis líneas ni el único que ama a través de mis curvas, lo sabes. De alguna forma quisiera tomarte entre mis brazos y pedirte que detuvieras los instantes de felicidad que nunca me brindan hastío. No sé porqué lo haces. No sé porqué no puedes filtrarte en mi piel y acariciarme el corazón vivo. No sé si está aún vivo. Mi apóstata frialdad sabe como aturdir tus sentidos. Aún así quisiera que supieras que también soy capaz de darte todo de mí. Es un encuentro corto pero tus ojos me dejan saber que lo haces eterno en tus sueños. Entonces sonrío y espero al próximo, a quien diré lo mismo. Yo te veré nuevamente mañana. Adiós, mi amante indeciso.

(Acompañamiento:
Kronos - Fuego en mis venas)


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P.D. Esta no es la única canción que suena tan bien entre sus manos. Ni la única, ni la última.

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