Thursday, March 16, 2006

Andrés

Mientras el tibio olor de su miedo se hacía más fuerte, él me miraba impaciente. Me enternecía su sonrisa de juguete y sus manos aventureras. Se acercaba con pasos restringidos a suelos imaginarios tratando de introducir una elegante aparición. Sin saberlo, lograba acomodar una vida y borrar un problema simplemente por existir. Pero aún así, sabía que no podía mantenerse erguido ni tranquilo. Su corazón latía fuerte, rápido y seguro. Por eso me causaba curiosidad. Lograba su cuerpo controlar la fuerza que estaba a punto de abandonar tan majestuoso monumento. En cada nueva distancia recortada, la imagen simple de su espíritu se volvía una silueta del pasado. Sin embargo, continuaba. Él seguía adelante, acercándose a mi y dando sus primeros pasos.

(Acompañamiento:
The Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the infinite sadness)



Hoy quiero presentarles al ser humano que más instantes de felicidad ha traido a mi vida. Es mi primo, se llama Andrés. Nació el 13 de septiembre del 2000 a las 5:40pm (a la misma hora que nací yo, que coincidencia), con pocas probabilidades de vivir puesto que el cordón umbilical rodeaba cuatro veces su delicado cuello. Aún recuerdo esa larga noche, no pude dormir. Sólo quería que estuviera bien. Sobrevivió, un niño fuerte dijeron. Lo conocí cuando los doctores lo permitieron, a los diez días de su nacimiento, unos días antes de cumplir mis 16.

Su presencia en mi vida cambió muchas cosas, me devolvió las ganas de seguir adelante. Es un niño muy inteligente, siempre lo ha sido. Cuando tenía un año, me mostró un dibujo en el que un niño permanecía al lado de su mamá mientras su papá salía con un maletín de su casa. En su tierno lenguaje me dijo: "May, así me abandonó mi papá"... con un año, en su cabecita ya tenía esa triste imagen. Siempre me hizo reir que me dijera May y no Mary, incluso ahora se divierte llamándome así. Es un niño muy especial, ama los Guns and Roses desde que tenía dos años y veía a Axl Rose brincando en los conciertos, dejándose llevar por las notas y a él le gustaba. Menciono esto porque es una característica muy especial en una personita tan frágil.

Andrés me ha cautivado de mil formas. La sensibilidad de su mirada cuando se siente triste y me llama para preguntarme cómo me fue en la universidad o simplemente para decirme cómo le fue a él en el colegio. Esos detalles de su vida que lo mantienen tan cerca de mi. Esa época en la que se reveló y se cambió su apellido por el mío, alegando que quería ser mi hermano.
La primera vez que se deprimió. Los días en los cuales se quedaba a dormir en mi casa, conmigo y no quería irse después. La inmensa alegría que me da sacrificarme por él y sentirlo cerca. La absoluta confianza que tiene en mi. Estoy un poco melancólica con este asunto, han sido tantas cosas, tan lindas, tan bellas, que me es imposible no sentirme llena de recuerdos. No estoy triste. No cuando pienso en él y me doy cuenta del lugar tan importante que tengo en su vida.

He estado presente en cada etapa de su vida y seguiré a su lado siempre. Después de muchos años, por fin puedo poner este escrito, dejar que él lo lea y que escoja la foto que lo va a acompañar. Hoy él sabe que lo amo con todas las fuerzas de mi alma y que atrapó mi corazón desde el momento en que apretó con sus manitos las mías. Te adoro Andrés.

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